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¿Qué hace nuestro cerebro para encontrar las cosas que perdemos?

           Autor: Sara Rivero
¿Qué hace nuestro cerebro para encontrar las cosas que perdemos?
¿Qué hace nuestro cerebro para encontrar las cosas que perdemos?  |  Fuente: Shutterstock

Hasta hace un tiempo las madres se vestían de heroínas para rescatar a sus hijos y encontrar esa media extraviada en el lavarropas, el zapato perdido bajo la cama y cualquier otro objeto que de alguna manera inexplicable desapareció en el desordenado orden de las habitaciones adolescentes. Vamos, que nada podría declararse oficialmente como perdido hasta no consultar con las especialistas en búsquedas imposibles.

La revolución tecnológica las ha suplantado de alguna manera. Cientos de artefactos se presentan como los mejores aliados para encontrar las llaves, el móvil, los auriculares y cualquier otro objeto que desaparezca en las inmediaciones de una pieza poco organizada o de un bolso abarrotado de cosas inútiles. Códigos, cables, luces y ruiditos hacen que estos famosos buscadores mágicos nos salven de un apuro si perdemos las llaves… Pero la verdadera magia en realidad ocurre en nuestras cabezas.

Recientes estudios han realizado asombrosos descubrimientos acerca de lo que ocurre con nuestro cerebro cuando perdemos determinadas cosas, y cómo este se adapta para encontrarlas. La Universidad de Waterloo en Canadá fue una de las primeras en investigar este campo, descubriendo que hay una falta de sincronización entre la zona del cerebro encargada de percibir lo que nos rodea y la que controla nuestros movimientos. Por este motivo, se explica que muchas veces tenemos lo que buscamos al alcance de la mano pero no somos capaces de verlo.

Las investigaciones más recientes en la temática fueron realizadas por científicos de la Universidad de California en Berkeley. Luego de varios estudios, estos investigadores demostraron la capacidad del cerebro para convertirse en un verdadero buscador programado para encontrar lo que desea. Cuando no puede encontrar algo, de alguna manera se “reajusta”, involucrando más áreas cerebrales en la búsqueda para lograr dar con el objeto deseado en menor cantidad de tiempo.

Estos recientes avances demuestran que el cerebro no es un órgano estático, sino que puede modificarse mientras trabaja para optimizar sus procesos. En este sentido, la Universidad de Pennsylvania respalda esta tesis de la “instantaneidad” al descubrir que hablar con uno mismo puede ser una gran estrategia para mejorar la concentración y colaborar en la búsqueda de objetos perdidos.

Ni madres ni artefactos extraños, todo el potencial que necesitamos está un poco más arriba de los hombros. Eso sí, hay que mantenerlo activo para que funcione correctamente y nos rescate cuando sea necesario.

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Sara Rivero

Sara Rivero

Uruguaya. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República, Community Manager y Periodista. Entusiasta, apasionada de la buena escritura y amante de los libros.

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