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En una situación de estrés se activan numerosas áreas del cerebro, que libera múltiples neurotransmisores, entre ellos, la dopamina, y, según explica el director del grupo investigador de la UPV/EHU Francisco Gómez, esta última “está involucrada en la regulación de las emociones ante situaciones de angustia y ansiedad, además de estar muy implicada en la aparición de aquellas conductas orales repetitivas (apretar de dientes, masticar chicle o morderse las uñas, entre otros) que realizamos de forma automática o inconsciente en situaciones de elevada tensión emocional”. Es decir, el estudio confirma que existe una asociación significativa entre la liberación de dopamina en el cerebro frontal con la conducta de tipo bruxista (apretar de dientes) desencadenada ante una situación de estrés.

"Relationship between non-functional masticatory activity and central dopamine in stressed rats" (Correspondencia entre la actividad masticatoria no funcional y la dopamina central en ratones estresados) es el nombre del estudio galardonado por la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial con el premio "Juan Luis Ferrer". Realizado en colaboración entre los profesores e investigadores del Departamento de Estomatología Francisco Gómez y del Departamento de Farmacología Jorge Ortega, Igor Horrillo y Javier Meana de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU, el artículo, que indica que el bruxismo diurno (apretar los dientes), puede ser beneficioso para el organismo “como vía para descargar la tensión emocional y el estrés y atenuar así sus consecuencias sobre el cerebro”, añade que ello no quita que sea “un hábito oral muy nocivo para el aparato masticatorio (desgaste excesivo de dientes, enfermedad periodontal, mialgias masticatorias y problemas en la articulación de la mandíbula).

Asimismo, el trabajo premiado, que es continuidad de otros estudios precedentes del equipo investigador de la UPV/EHU, y que ha contado con la colaboración del Centro de Investigación en Biomédica En Red Salud Mental (CIBERSAM), presenta datos experimentales en roedores que avalan la hipótesis descrita de que el hábito bruxista podría ser, un “mecanismo de descarga” que “desarrollan inconscientemente” las personas para así “aliviar”, en parte, las “consecuencias del estrés” o ansiedad sobre el propio organismo.

Francisco Gómez, profesor del Departamento de Estomatología de la Universidad del País Vasco desde 1987, lleva más de 20 años investigando la causa central del bruxismo en animales de experimentación, habiendo publicado diversos artículos sobre este tema en las revistas odontológicas de mayor índice de impacto estos últimos años, siempre en conjunción con profesores del Departamento de Farmacología en un trabajo interdepartamental dentro de la UPV/EHU.


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