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Un caminador inteligente diseñado en la UPC se presentará en la Expo de Shanghai

      
El profesor Ulises Cortés, junto al caminador que se expondrá en la Expo de Shanghai. Fuente: UPC
El profesor Ulises Cortés, junto al caminador que se expondrá en la Expo de Shanghai. Fuente: UPC
El i-Walker –que se expondrá dentro del pabellón de Italia, “Italia degli innovatori”, ya que se ha desarrollado con la colaboración de otros equipos italianos– está un paso por delante de los caminadores convencionales: tiene capacidad de comunicarse con el usuario, pensar por él mismo y reaccionar frente al entorno. El aparato entiende el conjunto de órdenes orales y se puede activar con las instrucciones verbales simples del usuario (por ejemplo: “llévame a la cocina”); por eso, incorpora elementos de autonomía de movimiento y un agente software inteligente personalizado.

Esta herramienta se basa en la tecnología de Sistemas Multiagentes Inteligentes (agentes personales o sistemas software que observan e interactúan con su entorno de forma autónoma, proactiva y racional con capacidades de aprendizaje y comunicación); además, se adaptan a las necesidades de asistencia específicas de la persona usuaria y permiten complementar su autonomía, para ayudarla a tomar decisiones allá donde ya no llega, por impedimentos físicos, de movilidad, o cognitivos, propios del envejecimiento o la enfermedad.
El caminador i-Walker también puede ser una herramienta de rehabilitación médica, permite ayudar en la recuperación y fortalecimiento de las capacidades motoras, puesto que hace posible graduar la cantidad de ayuda que se le proporciona a cada usuario, bajo supervisión médica. Parámetros como la fuerza que hace el usuario al caminar, la distancia recorrida o las calorías que quema durante el desplazamiento son recogidos y calculados por el propio caminador. Mediante un acelerómetro, el sistema detecta posibles caídas, corrige el itinerario o el ángulo de giro y tiene control de frenada.

El sistema está capacitado para detectar la posición del paciente en su casa y en otros entornos conocidos como hospitales y centros de asistencia primaria, ya que incorpora un sistema de monitorización especial. También puede adaptar la autonomía a las necesidades de asistencia del usuario, mediante un modelo cognitivo basado en la interpretación de la información que aportan los biosensores y en los perfiles de discapacidad de la persona, datos aportados por un equipo médico. Así, permite informar en todo momento a los cuidadores del estado del usuario. La máquina se ha ensayado con pacientes de la Fondazione Santa Lucia (Italia).

Este sistema ha sido desarrollado por un equipo de investigadores de los departamentos de Lenguajes y Sistemas Informáticos, Ingeniería de Sistemas, Automática e Informática Industrial, Resistencia de Materiales y Estructuras en la Ingeniería e Ingeniería Mecánica de la Universitat Politècnica de Catalunya, liderados por Ulises Cortés y Antonio B. Martínez.

El aparato se enmarca dentro del proyecto europeo Supported Human Autonomy for Recovery and Enhancement of Cognitive and Motor Abilities Using Information Technologies (SHARE-it), que lidera el profesor Ulises Cortés. Este proyecto forma parte del sexto Programa Marco de I+D, y está financiado con 3,5 millones de euros.

En el proyecto también participan universidades, institutos de investigación, centros sanitarios y empresas de España, Italia, Alemania y Rumanía: además de la UPC, la Universidad de Málaga, la Universidad de Bremen (Alemania), el Deutsches Forschungszentrum fuer Kuenstliche Intelligenz GmbH (Alemania), la Ana Aslan International Academy of Aging (Rumanía), la Fondazione Santa Lucia (Italia), el Centro Assistenza Domiciliare Azienda Sanitaria Locale RMB (Italia) y Telefónica Investigación y Desarrollo.

Tecnología que aporta bienestar

La tecnología asistencial y, en especial, la tecnología innovadora para la atención de las personas mayores es un área de investigación emergente y con grandes necesidades de innovación, sobre todo si se tiene en cuenta que, en el 2050, España será el país más envejecido del planeta (el 43% de la población tendrá más de 60 años). De hecho, actualmente, el 32% de las personas mayores de 65 años tiene algún tipo de discapacidad en España. La asociación entre vejez y discapacidad es frecuente porque la esperanza de vida crece; las personas viven más años gracias al progreso de la medicina, pero también hay más personas que han sobrevivido a enfermedades graves y que resultan afectadas por discapacidades crónicas.

La robótica, la inteligencia artificial y las tecnologías de la información y las comunicaciones –como las que integra el caminador inteligente desarrollado por la UPC– pueden compensar la pérdida de funciones sensoriales, motoras y cognitivas que comporta el paso de los años y las enfermedades en las personas mayores. Además, permiten reforzar y estimular las capacidades humanas y aportar bienestar en la vida diaria.

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