Thursday :: 28 / 08 / 2014

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Deporte y drogas

Un 22% de las personas que acuden regularmente al gimnasio toman sustancias ilegales para aumentar su masa muscular.


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Deporte y drogas

Deporte y drogas

Otro 20% que todavía no toma drogas anabolizantes se plantea hacerlo en el futuro. Éstas son sólo algunas de las conclusiones de una investigación desarrollada en la UJI que pretende desentrañar la influencia de los modelos publicitarios en la aparición de comportamientos típicos de la vigorexia masculina. 

La vigorexia es un trastorno causado por una percepción distorsionada del propio cuerpo que lleva a los que la padecen (fundamentalmente hombres) a realizar compulsivamente ejercicios que desarrollen su musculatura. 

Corolario patológico de un fenómeno mayor que afecta cada vez a más personas
La generalización de una preocupación excesiva por el aspecto físico. ¿Cómo influyen los modelos masculinos que muestra la publicidad en la proliferación del fenómeno del culto al cuerpo? 

Ésa es la pregunta a la que da respuesta Carlos Fanjul en su tesis La apariencia y características físicas de los modelos publicitarios: códigos no verbales de la realidad en el discurso publicitario como factor de influencia social mediática en la vigorexia masculina.

Para ello, Fanjul analizó los anuncios publicitarios de 12 revistas con una tirada superior a 50.000 ejemplares dirigidas a hombres jóvenes con el fin de comprobar qué tipo de modelo masculino predomina en los medios de comunicación. «La preferencia sobre el cuerpo masculino publicitario es el modelo denominado como fitness: mesomorfo, atlético y sin grasa. Los hombres que tienen esta apariencia son considerados bellos», explica Carlos Fanjul.

¿La presencia en los medios de comunicación de este tipo de modelo publicitario magro y musculado determina la conducta de las personas que buscan alcanzar ese ideal estético?
Para responder a esta cuestión Carlos Fanjul realizó cerca de 200 encuestas a usuarios de 5 gimnasios de Valencia.

Un 43% de los encuestados valora como “mucho/bastante” la influencia que ejercen las imágenes de modelos publicitarios en la percepción y valoración de la propia constitución corporal. Por otro lado, el 76,9% elige el modelo fitness como el de más éxito. 

«Por tanto, el modelo fitness, que es el considerado como más predominante en la publicidad y que tiene gran influencia en la autopercepción corporal sería al que mayores connotaciones de éxito se le vinculan», explica Fanjul.

De hecho, a un 65,1% de los usuarios de gimnasio preguntados le gustaría llegar a parecerse al modelo fitness. Algunos llevan su ideal estético más allá, hasta un modelo más musculado. Así, hasta un 28,7% persigue un modelo de tipo culturista. En línea con todo ello, cuando se les pregunta si consideran a los modelos publicitarios como buenos referentes personales de ideal estético a alcanzar, el 67,2% de los encuestados responde con una afirmación.

«Sí que parece que se establezca una relación proporcional entre estas dos variables, ya que cuando el encuestado valora la influencia de los modelos publicitarios en la percepción física personal como de “mucho/bastante”, la evaluación de su aspecto físico general se sitúa en los niveles de “poco/nada” satisfecho en un 72,4% de los casos», señala Fanjul. 

«Progresivamente, a medida que la influencia del aspecto físico de los modelos es considerado menor, el encuestado se percibe físicamente mejor».

De este modo, según Fanjul, la publicidad ejerce una presión sobre los hombres jóvenes para que modifiquen su cuerpo y lo acerquen al ideal estético musculado y magro que trasmiten los modelos publicitarios. 

«Compararse con ideales elevados puede ser devastador, al conducir a sentimientos de poca valía personal, insatisfacción, cuadros obsesivos y desarrollo de desordenes alimenticios como la anorexia, la bulimia o la vigorexia», asegura el autor de la tesis. 

No es, pues, de extrañar que más de un 20% de los encuestados reconozca haber tomado drogas para aumentar su masa muscular. La urgencia de la autoestima y el reconocimiento social les lleva a tomar atajos para conseguir el cuerpo perfecto.







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