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Candidato a Nobel: trabajó en la mina y estudió en la UNED

      
Candidato a Nobel: trabajó en la mina y estudió en la UNED
Candidato a Nobel: trabajó en la mina y estudió en la UNED


¿Empezó a trabajar con las matemáticas como un juego?

Si, con quince años estaba estudiando quinto de bachiller en el Instituto Bernaldo de Quirós de Mieres. Había estado estudiando el Binomio de Newton y tuve curiosidad como cosa de críos, siempre estás un poco rebelde ante lo establecido y entonces la intuición que tuve fue que por qué los números no podían representarse, por ejemplo 45 al cuadrado no podía ser 4+5 al cuadrado. Le apliqué el Binomio de Newton y aparte hice 45 x 45 como normalmente se hace y observé que poniendo unos paréntesis en unos determinados lugares del desarrollo del Binomio de Newton daba el mismo resultado.

¿Tienes antecedentes familiares enamorados de las matemáticas?

Mi familia es muy variada: dos hermanos pintan, otro es bohemio, una hermana tiene una academia de pintura, mi padre estudió medicina, otro hermano dedicado a los motores de coches... Soy asturiano en todas las generaciones por parte paterna. Desde el año 1043 mi familia es asturiana: hubo militares, soy descendiente del Rector que fundó la Universidad de Oviedo Fernando de Valdesalas, y otros Rectores pero más dedicados a las leyes que a las matemáticas.

Comenzó tres carreras hasta llegar a Matemáticas en la UNED

¿Nadie le planteó la posibilidad de seguir indagando en matemáticas?

Cuando acabé el bachiller con 17 años entré en la Escuela de Minas en Oviedo. Allí comenté mis trabajos, que no tuvieron mucha repercusión. Les pareció una cosa curiosa, creativa, sin más.

Después de estar en minas pasé a Ingenieros Industriales. Pensé que el hecho de haber dado con la fórmula matemática podría acarrearme algo positivo, pero fue al revés. Los profesores no me hicieron mucho caso.

Pasé a Geológicas. Ninguna carrera acabé. Yo intentaba pasar desapercibido. Hasta que en Geológicas tuve un profesor de matemáticas, un profesor emérito de la Universidad de Oviedo, Antonio González Carlomán, que es un gran matemático, uno de los introductores de la lógica axiomática aquí en España. Fue el que se fijó en mí un poco. Yo tenía 19 años.

Me pregunta cómo no estaba en matemáticas. Había salido en un periódico local un reportaje sobre mis trabajos. Me dice que lo que debía hacer era matemáticas. Entonces no había facultad de matemáticas en Asturias. Había en santiago y en Valladolid lo más cerca.

Entonces mi profesor me comenta lo de la UNED.

A la muerte de su padre baja al pozo como ayudante de minero

¿Cómo empezó a trabajar en la mina?

En el 80 comienzo la carrera de matemáticas en la UNED. Tenía muchos alumnos a los que daba clases particulares. Mi padre muere en el año 85 y entro en HUNOSA en el año 87. Fui para el pozo barrero. Al principio todos tenemos que estar de ayudantes mineros. Hoy trabajo en Sadim, dentro de HUNOSA, en desarrollo de proyectos, de consultoría e ingeniería.

¿Sueñas con trabajar en otra cosa?

Bueno, soy un poco atípico en esto. Me gusta cualquier cosa. También he empezado Derecho. Estoy dedicado a la Heráldica, soy académico de la Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía... estoy todo el tiempo haciendo cosas. Por supuesto, hice Estadística e Investigación Operativa en la UNED por algo.

Primer español entre los candidatos

¿Qué cree que le supondría ganar el premio? ¿Si le llamaran de alguna Universidad o Institución para trabajar con ellos, aceptaría?

Mis condiciones de trabajo hoy son muy diferentes a las de estar en una facultad. Hoy estoy en un cargo directivo en mi empresa. Hombre, claro, al final, si las matemáticas fueron mi pasión a los 15, 16, 17 años, la pasión queda.

¿Qué ha sentido cuando le han reconocido su mérito, que no ha sido realmente hasta ahora, con esta nominación a los Abel?

Sorpresa. No conocía mucho este premio, pero estoy dentro de la Real Sociedad Matemática Española, también soy socio y me habían mandado un mail felicitando al anterior galardonado. Tuve curiosidad un poco por ver cómo era el premio. Los criterios que pedían para conceder el premio encajaba en lo que yo había hecho: nuevas aportaciones y desarrollo de nuevas técnicas y operaciones dentro de las matemáticas.

Lo presenté a Congresos de Lenguajes naturales y formales anteriormente, pero más bien de ámbito filosófico. Tenía curiosidad en saber si mi descubrimiento podía tener entidad matemática. Fue cuando un poco osadamente, porque no sabía cómo funcionaba esto, cuando mandé a la Academia Noruega de Ciencias y Letras los trabajos que tenía hechos.

La sorpresa fue cuando el 23 de Diciembre me llega la carta agradeciéndome la propuesta al Premio Abel y que mi candidatura será considerada junto con la de otros excelentes matemáticos y que el nombre del ganador será anunciado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras el 25 de marzo. La entrega del galardón debe ser hacia junio. Esto se da la circunstancia de que como yo hice la propuesta solo, personalmente (sin ninguna institución detrás) pues yo recibí la carta personalmente.

¿Con cuántas personas incapaces de entenderle se ha encontrado por el camino?

Tuve la suerte de encontrarme con el profesor Antonio González Carlomán, que fue el que me abrió los ojos para poder estudiar matemáticas. Ya tenía 20 años. En las Universidades se asombran de que una persona que trabaja en un tema que no tiene nada que ver con las matemáticas sea nominado para este premio. He hablado con la Universidad y a algunos les cuesta creer mi nominación.

Niels HenriK Abel, el matemático en honor al cual lleva el nombre el premio, también tuvo que enfrentarse precisamente a la incomprensión de otros matemáticos.

Es que cuando haces una cosa y sobre todo tan joven, con 17 años, que vayas a una Escuela como es Minas de Oviedo, por ejemplo, que tiene un enorme prestigio en el campo de las matemáticas, que llevan años investigando... es chocante que un chavalín haga esos trabajos.

¿Cuál ha sido su experiencia como estudiante de la UNED?

Fue en la única Universidad en la que pude sacar mi carrera, después de muchos intentos... no tienes una clase directa, pero está muy bien organizada. Sirve de camino para gente como yo que estando trabajando, el ir a una facultad para que luego allí pierdas el tiempo, como ocurre en muchas, pues en la UNED te organizas mejor. La persona que estudia en la UNED es porque se organiza muy bien. Además aquí los temarios son completos, no hay apuntes. Son libros y son pruebas. Se puede ir sacando y ahí depende del tiempo libre que tanga cada uno. Para mi la UNED tiene un buen método.
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