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Un premio muy especial

      
Entrega del premio a la profesora Castrillo de Larreta-Azelain. Foto: Universia
Entrega del premio a la profesora Castrillo de Larreta-Azelain. Foto: Universia


"Todo empezó en el mes de noviembre de 2012 con aquel correo que el Director de UNED Abierta, Timothy Read, remitió a la lista de todo el profesorado de la UNED, y donde se nos invitaba a participar en la primera convocatoria de cursos MOOC (Massive Online Open Courses) o, en su traducción al español COMA (Cursos Online Masivos en Abierto). La convocatoria estaba abierta a todos los docentes de la UNED y los plazos eran muy ajustados.
 
 
Desde el primer momento me sentí literalmente atrapada por el proyecto, pero ni siquiera me atreví a terminar la lectura del citado correo, me encantaría participar, pero, ¡qué responsabilidad!, ¡cuánto trabajo! Tan sólo tenía una idea, ni eso tan siquiera, un germen de idea …, ¿pero, sería válida?, ¿merecería la pena?, ¿aprobarían el CSEV y  UNED Abierta mi proyecto? Y si así fuera, ¿estaría a la altura?, ¿tendría tiempo para hacerlo de forma digna y no defraudar al equipo técnico que seguramente me apoyaría?


Mi situación personal, con mi padre gravemente enfermo desde hace meses, no parecía tampoco ser la más adecuada para emprender un proyecto de esta envergadura….  Sin pensarlo más, marqué el mensaje en mi gmail como “no leído” y le asigné la etiqueta roja de “urgente¨, algo que suelo hacer cuando sé que debo enfrentarme a una tarea o asunto relevantes, que aún siendo urgentes, requieren más reflexión antes de tomar una decisión al respecto.


Durante los días siguientes, cada vez que abría el correo (como mínimo tres veces al día), mi vista tropezaba sin querer con el correo de UNED Abierta, se acababa el plazo y no me atrevía a acabar de leerlo. “¡Adelante!”, pensé, “ánimo, léelo al menos, no tienes nada que perder”. Y así fue como ya no pude levantar la vista de aquel correo que leí, releí, y volví a releer junto con toda la información que ofrecía sobre las características de estos cursos, el material a elaborar, la(s) plataformas que teníamos que utilizar, plazos, y también sobre las bases del PREMIO MECD-TELEFÓNICA L.S.-UNIVERSIA A LA INICIATIVA DE MOOCs EN MIRÍADA X al Curso Online Masivo en Abierto (MOOC), abierto a 1.242 universidades socias de 23 países de Iberoamérica, al que, si UNED Abierta y CSEV apoyaban el proyecto, se presentaría el curso.


Sólo tenía algo claro, el título, “Algo es algo”, intenté animarme: Alemán para hispanohablantes: nociones fundamentales. Y continué con mi reflexión: “Me encantaría transmitir a todo aquel que me quisiera escuchar, no solo a filólogos, ni a estudiosos de la lengua y la lingüística en todas sus versiones, sino a cualquier interesado, algunas de las nociones que considero que son básicas para llegar a entender la lengua alemana y poder asentar las bases para su estudio. Y de forma gratuita, y con el apoyo de dos equipos de profesionales: los de la plataforma MiríadaX (Telefónica y Universia) y los de la propia UNED y CSEV. Me gustaría contribuir con mi grano de arena a elevar el ánimo de tantos jóvenes españoles, en esta situación tan compleja que les obliga a emigrar, a mostrarles que la lengua alemana es accesible, que se puede aprender, que no es tan fiero el león como lo pintan, les daré trucos, reglas nemotécnicas y demás artimañas casi de magia que utilizo en clase en ocasiones para los alumnos entiendan la estructura de la lengua alemana.”  Y, con el optimismo que me caracteriza, seguí entusiasmándome al creer que podría reutilizar material que ya tenía elaborado, pero antes de cumplimentar el formulario que me comprometería, se lo consulté a mi padre, quien, autodidacta de las cuatro lenguas que dominaba, se entusiasmó con la idea. A pesar de su avanzada edad y enfermedad, mi padre era un experto en las nuevas tecnologías y un enamorado del longlife learning que proporcionan youtube y otras herramientas. “¡Estupendo!”, pensé, “será mi primer espectador, mi crítico, -aunque no muy objetivo-, me servirá de primer filtro.”


Mi idea se aprobó y contó con todos los apoyos, de modo que me puse manos a la obra y… la  primera gran decepción: no podría reutilizar mi material de vídeo que acababa de grabar para mis alumnos de asignaturas regladas de la UNED, pues todos los vídeos tenían que estar subtitulados y la plataforma donde los grabé no permitía esta posibilidad. Aún así, gracias a la profesionalidad de los equipos del CEMAV y a sus técnicos y al apoyo incondicional del equipo de UNED Abierta, logramos llegar a tiempo con las grabaciones, materiales de apoyo, materiales complementarios, configuración de foros, etc, etc. Uno de los trabajos más duros fue la subtitulación  de los vídeos, dado que la automática que genera youtube es prácticamente inservible para el español, aunque bastante acertada con el inglés y, si pensamos que en nuestros vídeos convivían el español y el alemán, podemos imaginar el resultado, de tres palabras, prácticamente había que corregir dos. Pero contaba con la compañía y ayuda de mi padre, siempre a mi lado, pegado a la pantalla del ordenador, animándome y esforzándose por no perderse nada.
 
 
Y día tras día iban aumentando los alumnos inscritos en las dos plataformas, alumnos de más de 50 países de prácticamente el mundo entero, desde Singapur, Shangai, pasando por Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Panamá, Canadá, Estados Unidos, Rusia, Grecia, Polonia, Líbano, Hungría, Luxemburgo, Gran Bretaña, Austria, Alemania, …. y, por supuesto, España, uno a uno, hasta superar los 40.000: 40 miríadas de alumnos. Y sentí miedo, y sentí vértigo y sentí una enorme responsabilidad por no defraudar las expectativas de tantos estudiantes, tanto tiempo y esfuerzo invertidos…


Mi padre falleció el pasado 12 de marzo, cuando mis alumnos iniciaban el módulo 2 del curso, juntos leíamos algunos de los mensajes de agradecimiento por el mismo que tantos alumnos enviaban a través de los foros, no sabrán nunca qué bien me hacían, encontraba en ellos un poco de consuelo y alegría. Sólo el trabajo me ayudaba a olvidar momentáneamente la gran herida que produce el fallecimiento de un ser tan querido. Por ello, cuando recibí la llamada de Universia anunciándome que había quedado finalista (hasta el último momento mantuvieron el secreto del primer premio), mis lágrimas, últimamente siempre a punto de desbordarse, ahogaron mi voz de agradecimiento.

Y todo me parece todavía un sueño.

Gracias a todos.

Querido padre, te lo debo a ti".

Mª Dolores Castrillo de Larreta-Azelain



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